Centro Clínico Urológico Barquisimeto.
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El Centro Clinico Urologico Tiene para usted una serie de Tips que lo ayudaran a llevar una mejor Vida.

Tips de Salud

Cálculos Renales

Soluciónalos con cirugía mínimamente invasiva

Por: Marisabel Samuel
Dicen que la mejor operación es la que se evita, pero cuando no existe otra alternativa más que llevarla a cabo, los avances tecnológicos y las técnicas quirúrgicas de avanzada, como por ejemplo la cirugía renal mínimamente invasiva permiten que la intervención sea menos traumática.

El urólogo, Nicolo D´Anna Caruso explica que ésta cirugía consiste en realizar un trayecto entre la piel de la región lumbar y la cavidad renal, realizando una pequeña incisión que puede variar de 3,5 mm a 10 mm guiados por visión fluoroscópica (Rx en video). Una vez realizado el trayecto, se coloca una cánula a través de la cual se pasan aparatos endoscópicos que nos permiten ver el interior del riñón y los cálculos que allí se encuentran.

En este sentido, con el uso de los mismos equipos se pueden pasar varillas que permiten aplicar energía (láser, ultrasonido, energía balística o electrohidráulica) para romper los cálculos, los cuales son removidos en fragmentos pequeños a través de la cánula con pinzas especiales. Una vez que se comprueba la extracción total del cálculo o de los cálculos, se coloca una pequeña sonda que sirve de drenaje y al mismo tiempo produce hemostasia por compresión del trayecto (mecanismo para detener hemorragia). Esta sonda es retirada al día siguiente o a los pocos días si así lo amerita el caso.

Ventajas de la técnica
Este procedimiento tiene evidentes ventajas sobre la cirugía abierta -señala D\\\\\\\\\\\\\\\'Anna- porque permite realizar la extracción del cálculo con una pequeña incisión (mínimamente invasiva), por consiguiente se obtiene una recuperación postoperatoria más rápida, con menores costos y menor tiempo de hospitalización, permitiendo que el mismo pueda volver a sus actividades mucho más rápido, sin las secuelas de las cicatrices mutilantes que eran necesarias con la cirugía abierta.

Cuando recurrir a esta cirugía
Según el especialista, los síntomas que hacen sospechar de una patología renal son principalmente el dolor lumbar, náuseas, vómitos y presencia de sangre en la orina. Pero para diagnosticarla y considerar una cirugía, es necesario realizar algunos exámenes pertinentes, y en caso de ameritarla, esta opción sería la mejor para el bienestar del paciente.
Cabe resaltar que la técnica está indicada principalmente para la extracción de los cálculos urinarios mayores de 2cm o de aquellos de menor tamaño que por sus características o por estrechez de las vías urinarias altas no pueden ser tratados con Litotripsia Extracorpórea (procedimiento sin heridas realizado con ondas de choque). Sin embargo, también se pueden tratar otras patologías renales como la estenosis de la unión ureteropiélica, cura de divertículos calicianos, estrechez de los infundíbulos calicianos y quistes renales.
Desde el año 1985, D´Anna realiza este tipo de cirugía específicamente con la técnica nefrolitotomía percutánea, siendo uno de los pioneros en Venezuela. Actualmente presta sus servicios en el Centro Clínico Urológico de Barquisimeto, del cual es fundador y este mes celebran sus 20 años al servicio de la salud de sus pacientes, experiencia y calidad caracterizan a su equipo de trabajo.

Laparoscopia En Urologia

La Laparoscopia es una técnica quirúrgica sofisticada mínimamente invasiva que le permite al cirujano a través de pequeñas incisiones (en general menores de 1 cm) en el abdomen la realización de operaciones diversas para el diagnostico, la corrección de un defecto o la extracción de un órgano enfermo. El cirujano introduce unos pequeños tubos llamados trocares en el abdomen y a través de estos llena de gas la cavidad abdominal. De esta manera con cámaras especiales puede observar a gran aumento y en forma precisa los órganos de la cavidad abdominal desde el interior y posteriormente con instrumental y pinzas especiales realizar la operación. Esta técnica permite realizar la cirugía de los órganos abdominales y retroperitoneales sin los inconvenientes de las grandes incisiones necesarias en la cirugía tradicional “abierta”.

En Urología esta técnica quirúrgica ha sido utilizada desde hace varios años y hoy en día esta siendo aplicada para múltiples procedimientos quirúrgicos entre los que se destacan: resección de quistes renales sintomáticos, nefrectomías (extracción de riñones) de riñón no funcionante o por cáncer, Prostatectomia radical (cirugía de extracción de próstata con tumor canceroso), tratamiento de la enfermedad de la unión ureteropiélica (pieloplastia), reimplantes ureterales en la vejiga, linfadenectomia, cura de fístulas vesicovaginales, extracción de cálculos complejos, adrenalectomia, entre otros.

Los beneficios de esta técnica son claros y han sido demostrados ampliamente. Al realizar incisiones de menor tamaño, muchas de ellas sin necesidad de cortar el músculo que forma parte de la pared abdominal, el dolor que el paciente va a experimentar en el postoperatorio será menor. Por ejemplo, la remoción de un riñón por cirugía abierta convencional (nefrectomía) requiere incisiones de entre 25-45 cms dependiendo de la contextura corporal del paciente y la patología que se este tratando. En cirugía laparoscópica este procedimiento se realiza con 3 o 4 incisiones de 0.5-1 cm y el riñón se extrae usualmente por una incisión de 5 cms en la parte baja del abdomen. Esto permite que el paciente necesite menos calmantes y el periodo de hospitalización y recuperación, así como el retorno a las ocupaciones habituales es menor. Igualmente las complicaciones de las heridas son menores y finalmente desde el punto de vista estético existen grandes ventajas. Entre las desventajas están que esta técnica requiere experiencia debido a las limitaciones de trabajar sin posibilidad de tocar los órganos del paciente a través de las cámaras de video lo que prolonga el tiempo quirúrgico.

Aun cuando durante los últimos años, innovaciones tecnológicas nos han permitido realizar casos cada vez más complejos, no todos los pacientes son candidatos para esta técnica. Las intervenciones de este tipo pueden ser de mayor riesgo en pacientes con problemas de la coagulación no corregidos, múltiples cirugías previas, obesidad mórbida, pacientes con enfermedad pulmonar restrictiva y en pacientes con insuficiencia cardiaca descompensada, entre otras. El equipo quirúrgico debe evaluar y preparar adecuadamente cada paciente para decidir la seguridad de esta técnica.
Dr ADELINO ANDRADE

Litiasis Renal

La cristalización de sustancias que normalmente se encuentran en la orina forman los cálculos urinarios o litiasis. Estos cálculos pueden hallarse en cualquier parte del tracto urinario y generalmente (pero no siempre) se forman en el riñón y bajan a través de la vía urinaria hacia la vejiga. Esto produce un gran dolor que es llamado cólico nefrítico.

Síntomas
El cólico nefrítico es un dolor de intensidad variable que se origina en la parte de la espalda y se irradia a la parte baja del abdomen o ingle. Este dolor puede acompañarse de otros síntomas. Puede hacer sensación de nauseas o vómitos, micción frecuente o sangre (visible o no) en la orina. Ocasionalmente hay casos donde no hay síntomas.

Una vez examinado el paciente será sometido a estudios complementarios:
1. Uroanalisis para evidenciar la presencia de sangre en la orina y cultivos de orina para descartar infección
2. Exámenes de sangre para descartar una infección seria y determinar la función del riñón así como los niveles de acido úrico, calcio, fosforo y otros
3. En caso de formadores de cálculos frecuentes pueden ser necesarios estudios hormonales especiales

La evaluación radiológica debe incluir la realización de una placa simple de abdomen y ecografía del riñón.

La placa simple de abdomen puede determinar en el 90% de los casos la ubicación y tamaño del cálculo. Algunas litiasis como son aquellas de acido úrico o cistina pueden no ser visibles por la naturaleza radiolucida de su composición.

La ecografía es uno de los primeros estudios que se realizan. Evalúa adecuadamente los riñones y la vejiga pero tiene una poca sensibilidad para valorar el trayecto uretral. Los cálculos pueden ser identificados en el riñón y permite determinar el tamaño y localización de los mismos. Además permite evaluar el grado de obstrucción y repercusión sobre el sistema de colección de orina del riñón. Otra ventaja es que no se irradia al paciente. No valora los uréteres.

La urografía de eliminación consiste en la realización de radiografías antes y después de administrar un medicamento que se elimina por el riñón. Esto provee un estudio detallado de todo el sistema urinario lo que permite la planificación de un tratamiento para el cálculo. Adicionalmente evidencia anormalidades anatómicas como riñones malrotados, pélvicos o con pelvis y uréteres duplicados.

La tomografía al igual que la urografía de eliminación evalúa la ubicación, grado de obstrucción y anormalidades anatómicas. Tiene la ventaja que adicionalmente permite ver otros órganos y su relación con el riñón. Otra ventaja es que permite ver todos los tipos de litiasis incluso las de acido úrico que son transparentes a los rayos X.

Muchos cálculos de pequeño tamaño pueden pasar a través del tracto urinario sin consecuencias para el paciente. Sin embargo, cálculos mayores de 1 cm usualmente no pueden ser expulsados y requieren tratamiento, ya que pueden quedar estancados en cualquier lugar entre en riñón y la vejiga. Solo un 20% de los cálculos mayores de 8 mm pueden ser expulsados espontáneamente. Un cálculo que queda retenido en cualquier segmento del uréter puede causar con el tiempo perdido de la función del riñón y producirá menos síntomas, de allí la importancia de una evaluación completa.
Una persona que ha expulsado un cálculo tiene aproximadamente un 50% de posibilidades de producir otro cálculo durante el año siguiente a este episodio. Una evaluación oportuna puede alterar y prevenir este hecho.

Manejo conservador.
Consiste en la utilización de tratamientos no invasivos para el tratamiento de los cálculos que promuevan su disgregación y expulsión, dependiendo del tipo, tamaño y localización del cálculo.

Una buena hidratación es piedra angular en el tratamiento de los cálculos renales: Los cristales suspendidos en la orina precipitan en mayor medida en orinas concentradas, de tal manera que todo paciente con cálculos renales debe incrementar la cantidad de líquidos ingeridos. Es importante que al menos la mitad de ese líquido sea agua. El liquido ingerido debe ser el suficiente para en un adulto producir al menos dos litros de orina durante 24 horas. Adicionalmente este líquido puede facilitar la expulsión de pequeños cálculos que se hayan formado. Los cálculos menores de 5 mm pueden ser expulsados hasta en el 90% de los casos.

Se recomienda que todos los pacientes tengan una dieta baja en sal y proteína de origen animal, especialmente carnes rojas y vísceras. Adicionalmente los pacientes que han formado cálculos de oxalato de calcio deben restringir ciertos alimentos: chocolate, espinacas, cítricos, te y nueces. No está comprobado que la restricción de productos lácteos ayude a prevenir los cálculos urinarios, sin embargo se recomienda no ingerir más de 3 porciones al día de estos productos.

Adicionalmente hay algunos medicamentos que pueden contribuir con la disminución de la formación de los cálculos como los diuréticos tiazidicos en pacientes con cálculos de oxalato de calcio. Si el paciente tiene elevaciones de acido úrico en sangre y orina puede ser necesaria la utilización de alopurinol. Además suplementos de citrato de potasio puede producir alcalinización y disolución de algunos tipos de litiasis

Manejo quirúrgico.
La terapia quirúrgica se utiliza en los caculos de gran tamaño, muy obstructivo, cuando fallan los tratamientos médicos o cuando anormalidades anatómicas del riñón impiden la expulsión de los cálculos.

Litotricia extracorpórea
Es un método para la pulverización de los cálculos desde el exterior utilizando ondas de energía de choque. Los cálculos son localizados por medio de los rayos X y se enfoca la energía producida por una fuente de poder que viaja a través de los tejidos y llega al cálculo produciendo vibración sobre la superficie del mismo con pulverización. Luego los pequeños fragmentos son expulsados por la orina espontáneamente. Este método es útil en cálculos que no sean muy duros (esto puede ser determinado previamente con la utilización de la tomografía) y es útil para cálculos menores de 1.5 cts. Generalmente no se utiliza para cálculos en el uréter porque tiene poca efectividad.
Debe ser realizado en quirófano bajo anestesia perdurar o general. En ocasiones el médico coloca un catéter (pequeño tubo de plástico) en el uréter previo al procedimiento a través de la vejiga con un endoscopio. Posteriormente se localiza el cálculo con ayuda de los rayos X y se realiza el procedimiento que no requiere incisiones. El paciente egresa al recuperarse de la anestesia. En algunos casos no puede ser realizado como en el embarazo, trastornos hematológicos, infección urinaria, obesidad.
Posterior al procedimiento el paciente ingresa con una serie de recomendaciones para facilitar la expulsión de los cálculos. Puede haber algo de dolor y pequeños hematomas en el sitio de contacto del litotriptor con la piel. Las molestias son pasajeras.

Ureterolitotricia endoscópica
Cuando el cálculo se halla en el uréter puede requerir la realización de este procedimiento. Bajo anestesia general o peridural, se utiliza un equipo endoscópico (llamado ureteroscopio) que se coloca a través de la uretra hasta la vejiga y luego en el uréter. Esto permite la visualización directa del cálculo dentro de la vía urinaria. Posteriormente se utilizan equipo (llamado sonotrodo o laser de holmium) que fragmenta directamente el cálculo en múltiples pedazos. Los pequeños fragmentos resultantes del tratamiento se extraen posteriormente. Frecuentemente se requiere la colocación de un catéter llamado doble J para que el uréter sane. El éxito de este procedimiento, supera el 90%.
Infección urinaria y trastornos hematológicos pueden contraindicar este procedimiento. Los pacientes evolucionan favorablemente, pero es normal observar un sangrado por la orina temporal y aquellos a quienes se coloca un catéter doble J pueden referir molestias temporales por este catéter. El paciente puede retornar a sus actividades a los dos o 3 días de la cirugía.

Nefrolitotomía percutánea (NPC)
La nefrolitotomía percutánea se utiliza cuando el cálculo es muy duro, en casos de malformaciones anatómicas o en cálculos de gran tamaño (mayores de 2 ms)
Este procedimiento se realiza bajo anestesia general o peridural. En la primera parte de la cirugía se pasa a través de la uretra un equipo llamado cistoscopio que permite colocar hasta el riñón un catéter pequeño que será utilizado para inyectar contraste que permite ubicar el riñón con los rayos X. Posteriormente el paciente se coloca acostado boca abajo (decúbito prono) y se realiza una pequeña incisión en la espalda (1 cm) posteriormente se coloca un tubo (camisa de acceso) y se llega con un endoscopio (lente) visualizando directamente el interior del riñón. El cálculo es fragmentado con laser (o sonotrodo) y los fragmentos extraídos. Se coloca temporalmente un tubo de nefrostomia directamente en el riñón.
Usualmente el paciente egresa el día siguiente a la cirugía. El tubo de nefrostomia se retira entre el 2do y los 20 dias después de la operación según el caso. Puede haber algo de dolor en el área de entrada del tubo de nefrostomia y sangrado leve a través del mismo y en la orina. Se requiere que el paciente conserve un reposo relativo durante un periodo de 21 días.

Cirugía abierta
Actualmente solo se justifica para casos muy complejos o cuando hay contraindicaciones absolutas para alguna de la técnicas descritas anteriormente. Algunos de estos tratamientos pueden realizarse con medios laparoscópicos, por ejemplo cuando hay malformaciones como obstrucciones de la unión ureteropielica y cálculos en el riñón, donde el tratamiento de la malformación previene la formación de nuevos cálculos.
Todos estos procedimientos deben realizarse bajo anestesia general. Se hace una incisión en la parte lateral del abdomen o bajo las costillas. Algunos procedimientos son: pielolitotomia (se realiza una incisión en la pelvis del riñón) y nefrolitotomía anatrofica (se realiza una incisión en la parte externa del riñón para explorar y extraer grandes cálculos). En ocasiones se requiere la extracción de todo el riñón (nefrectomía simple) o parte del riñón (nefrectomía parcial) por daño del parénquima renal por la presencia de cálculos largos periodos de tiempo. Usualmente se requieren 3-4 días de recuperación hospitalizado. Igualmente hay mayor dolor postoperatorio y el paciente necesita mayor cantidad de analgésicos. El reintegro a las ocupaciones habituales puede tomar hasta dos meses.

Hiperplasia Prostatica Benigna

La próstata es una glándula del tamaño de una ciruela que se halla en el hombre debajo de la vejiga urinaria. La principal función de esta glándula es producir parte del fluido espermático que se elimina con la eyaculación y que ayuda a alimentar y proteger a los espermatozoides. Sin embargo, debido a su íntima relación con la salida de la orina de la vejiga se halla también asociada con la micción. Algunos problemas de la orina pueden reflejar problemas en la próstata.

Causas y factores de riesgo
La hiperplasia prostática benigna es un crecimiento no canceroso de la próstata. El crecimiento de la próstata es un proceso normal que está influenciado por las hormonas sexuales masculinas. En algunos pacientes, sin embargo, una parte de la glándula crece y disminuye el flujo de la orina ocasionando que el hombre tenga que hacer esfuerzo para vaciar la vejiga o tenga que vaciar la vejiga un mayor número de veces durante el día.

La hiperplasia benigna de la próstata afecta principalmente al hombre por encima de los 40 años y se ha estimado que cerca de 80% de los hombres mayores de 70 años tiene algún grado de hiperplasia prostática benigna. Es más frecuente en hombres cuyos padre o hermanos han tenido la enfermedad. Sin embargo, no todos los hombres con próstatas agrandadas van a tener molestias urinarias. Se estima que entre el 25-50% de los hombres con molestias de la orina puede ser por HPB requiriendo algún tipo de tratamiento.

Síntomas.
Los síntomas de la hiperplasia prostática benigna puede ser disminución del flujo urinario, micción frecuente y la sensación de un vaciado vesical incompleto que obliga a orinar nuevamente. En ocasiones, en estados más avanzados de la enfermedad puede ocurrir que la orina retenida en la vejiga dañe la función del riñón, ocasione retención urinaria aguda (imposibilidad completa para el vaciado de la vejiga), formación de cálculos (piedras) en la vejiga o infecciones repetidas de la orina.

El hombre que padece de HPB puede tener síntomas de obstrucción o de irritación. Los síntomas obstructivos son causados por la obstrucción mecánica que produce el crecimiento prostático. Entre estos síntomas se encuentran: pujo premiccional (aunque el paciente tenga mucho deseo miccional no puede comenzar a hacerlo), chorro miccional débil o intermitente (la micción comienza y se detiene varias veces). La obstrucción además, hace que el musculo vesical deba trabajar más para vaciar la vejiga lo que ocasiona que se originen cambios en la pared vesical que originan una vejiga muy sensible. Esta hipersensibilidad vesical se manifiesta en forma de síntomas irritativos, entre ellos: frecuencia (sea porque no se vacía completamente la vejiga o por los cambios de la pared vesical el paciente tiene necesidad de orinar frecuentemente), nocturia (levantarse durante la noche con necesidad de orinar) y urgencia (deseo intenso de orinar que es difícil de controlar).

Frecuentemente la HPB comienza como un chorro urinario débil o dificultad para vaciar la vejiga, pero en la medida que avanza la enfermedad es frecuente que los otros síntomas se agregan apareciendo una frecuencia urinaria aumentada, la necesidad de orinar durante la noche y urgencia. Posteriormente los síntomas se incrementan porque la vejiga pierde la habilidad para vaciar en forma completa originando que quede orina retenida. Esto hace que la orina se infecte, aparecen cálculos vesicales y en casos avanzados retención urinaria o insuficiencia renal.

Manejo y tratamiento.
La HPB puede ser manejada con Observación, tratamiento médico o tratamiento quirúrgico. La decisión de cada una de estas alternativas va a depender de estado de avance de la enfermedad.

Observación
Consiste en observar sin ofrecer una terapia activa para la enfermedad, pero realizando evaluaciones medicas de control, exámenes de laboratorio y estudios frecuentes que permitan al especialista determinar la presencia de algún cambio en el estado del paciente o complicación. Estos pacientes tienen síntomas mínimos sin complicaciones derivadas de la misma (cálculos, infección). La evaluación periódica puede indicar en cualquier momento la necesidad de terapia médica o cirugía.

Tratamiento medico
Es la utilización de medicamentos administrados en forma de capsulas o tabletas que controlan los síntomas de la enfermedad. Hay 3 opciones médicas: bloqueadores alfaadrenergicos, inhibidores de la 5 alfareductasa y medicaciones herbales (“naturales”).

Los bloqueadores alfaadrenergicos se utilizaron inicialmente para el tratamiento de la hipertensión arterial porque relajan la musculatura del vaso sanguíneo haciéndolo más flexible. De la misma manera algunos de estos medicamentos pueden relajar la musculatura de la vejiga y de la próstata aliviando los síntomas de obstrucción e irritación de la orina. Estos medicamentos pueden ocasionar algunos efectos colaterales, como: dolores de cabeza, mareos, disminución de la tensión arterial en la posición de pie (hipotensión ortostatica), obstrucción nasal, disminución del volumen de la eyaculación durante la relación sexual (eyaculación retrograda). Estos efectos son en general bien tolerados.

Los inhibidores de la 5-alfareductasa producen un bloqueo de la transformación de testosterona en dihidrotestosterona (hormona activa en las células prostáticas). De esta manera disminuye el tamaño de la glándula prostática y después de un tiempo una mejoría de los síntomas de obstrucción de la orina. Requieren al menos 6 meses de tratamiento para ver los efectos beneficiosos y pueden ser utilizados por largos periodos de tiempo para evitar la recurrencia. Como el mecanismo de acción se basa en la modificación de los efectos de las hormonas, su utilización puede producir disfunción de la erección o libido (3% de pacientes) y del volumen del eyaculado (2-3%). Si aparecen estos efectos son reversibles al suspender el tratamiento. Puede además afectar los resultados del antígeno prostático cuando se utiliza para detectar cáncer de la próstata.

Los medicamentos herbales (fitoterapeuticos) son derivados de plantas como el Saw palmetto o el Pygeum africanum y puede consistir en combinaciones de varias plantas. No está claro su mecanismo de acción pero parecen tener un efecto antinflamatorio y/o hormonal sobre las células prostáticas. No hay estudios que demuestren claramente su efecto beneficioso.

Tratamiento quirúrgico
Las opciones de cirugía incluyen procedimientos mínimamente invasivos como resección transuretral de la próstata, resección plasmaquinetica de la prostata, incisión prostática y laser hasta la cirugía abierta.

La resección transuretral de la prostata es considerada el estándar de comparación de todas las otras cirugías. Este procedimiento, se realiza bajo anestesia, consiste en la extracción a través de la uretra de la parte central de la prostata que obstruye la salida de la orina, en forma de pequeños fragmentos que son cortados con el uso de un asa metálica conectada a una fuente de corriente de alta frecuencia. El mismo equipo permite coagular directamente los vasos sangrantes. Al final se coloca un catéter o sonda que es retirado al 2do a 4to día. Cerca del 90% de los pacientes mejoran el flujo urinario con muy bajas tasas de complicación como sangrado, infecciones o estrecheces que requieran tratamientos adicionales.

La resección transuretral plasmaquinética es un procedimiento similar pero que se realiza con un equipo de energía bipolar. Al aplicar la energía se produce alrededor del asa un área de plasma que corta suavemente y cauteriza directamente los vasos durante la resección. Este procedimiento reduce la posibilidad de absorción de líquidos durante la cirugía. Cuando la prostata es de pequeño tamaño este equipo puede utilizarse para realizar una electrovaporizacion del tejido enfermo con buenos resultados.

La incisión prostática transuretral es un procedimiento similar que puede ser utilizado en casos de próstatas pequeñas. Para esto se utiliza un cuchillo eléctrico especial con el que se realizan cortes en la parte interna de la glándula con mejoría de los síntomas y de la flujometria.

La prostatectomia con laser ha sido realizada con diferentes técnicas: electrovaporizacion con laser de holmium, enucleación con laser de holmium, electrovaporizacion con laser verde, laser intersticial de prostata, etc. La diferencia con las técnicas anteriores se trata básicamente en que la fuente de energía utilizada para cortar el tejido es un laser. Aunque se asocia a menor posibilidad de sangrado y menor absorción de líquidos, puede originar síntomas irritativos prolongados, urgencia miccional y ocasionalmente retención urinaria prolongada.

La presencia de próstatas de gran volumen (mayor de 100 gramos) puede requerir una adenomectomia abierta. Este procedimiento puede realizarse a través de una incisión en la parte baja del abdomen (similar a la de una cesárea en la mujer) realizándose la remoción del tejido prostático enfermo. Además de mayor dolor postoperatorio por la presencia de dolor requiere una cateterizarían urinaria más prolongada que puede extenderse hasta por 7 días.

Ureterolitotricia Intracorporea Endoscopica

Una segunda técnica en lo que respecta a la Litotricia intracorpórea endoscópica es la denominada ureterorenoscopia, la cual consiste en la exploración instrumental del uréter y de la pelvis renal bajo visión directa; esta técnica ha sido posible por la introducción del ureterorenoscopio rígido y del flexible en la práctica clínica. 

Los métodos de Litotricia intracorpórea endoscópica utilizados en nuestros servicios se basan principalmente en: Litotricia ultrasónica y Litotricia electrohidráulica. La ureteroLitotricia intracorpórea es la técnica más frecuente usada en el tratamiento de la calculosis ureteral. Consiste en llevar a contacto con el cálculo, individualizado con ureterorenoscopio, una sonda metálica transportadora de ultrasonido o una sonda electrohidráulica. El cálculo viene progresivamente reducido en pequeños fragmentos que pueden ser extraídos o sucesivamente expulsados. 

Casi cualquier cálculo ureteral puede ser tratado por vía endoscópica. La mayor parte de los cálculos situados en el uréter superior son tratados preferiblemente con Litotricia Extracorpórea (uréter lumbar) mientras que los cálculos situados al nivel del uréter iliaco y pelviano pueden ser atacados por vía ureteroscópica. 

  

Fragmentación de los Cálculos

Dos efectos denominados como agrietamiento y cavitación son los responsables del mecanismo de fragmentación de los cálculos en la Litotricia Extracorpórea. El agrietamiento es un fenómeno propio del efecto del paso de la onda de choque que viaja en un medio friable como el cálculo que viene reflejado internamente a él, tendiendo a fragmentarse; la cavitación implica la nucleación, agrandamiento y colapso de burbujas en un líquido, que pueden ser inducidas por las ondas de choque en el líquido que circunda el cálculo, siendo el último fenómeno (el colapso de las burbujas) un proceso violento que produce ulteriores ondas de choque y chorros de líquido a alta velocidad en grado de erosionar el cálculo en su superficie. 

Litotricia Extracorpórea

Aspecto Histórico:
Los primeros tentativos de desintegrar los cálculos humanos con la energía acústica fueron descritos por Lamport y colaboradores en el año 1950. Ellos orientaron los ultrasonidos de ondas continuas producidos por una fuente piezoeléctrica localizada a cierta distancia hacia un cálculo suspendido en agua, pero debido a la alta generación de energía calórica en la zona interpuesta entre la fuente acústica productora de ultrasonidos de ondas continuas y el cálculo, con el consiguiente inaceptable daño de tejidos interpuestos, esta técnica fue por tanto limitada a tratamientos en los cuales la fuente acústica podía estar en estrecho contacto con el cálculo a resolver ( Litotricia Intracorpórea).

Los experimentos continuaron, especialmente por Goldberg en el año 59, y no fue hasta el año 1971 cuando Hausler y Kiefer comprendieron que el empleo de las ondas ultrasónicas intermitentes habían podido reducir el problema del recalentamiento del tejido provocado por la exposición a distancia a las ondas continuas, demostrando la posibilidad del empleo de las ondas de choque en la Litotricia a distancia o Extracorpórea.

En general hay tres principios de obtención de ondas de choque ultrasónico del tipo intermitente: electrohidráulico (el primer tipo y desarrollado por la casa Dornier Company de Alemania), de origen piezoeléctrico con elementos piezocerámicos, y el tercer tipo electromagnético.

Tratamiento de Litiasis Urinaria

Principios Generales:
La terapia de la calculosis urinaria de hecho era hasta hace aproximadamente 20 años exclusivamente quirúrgica. La introducción de la Litotricia Extracorpórea y de la Litotricia Percutánea o Transuretral ha totalmente cambiado esta rama de la Urología. La calculosis, de hecho, no es actualmente dominio de la cirugía a cielo abierto desde el momento en que las nuevas técnicas, utilizadas de manera individual o en asociación, permiten el tratamiento con éxito de más del 90 % de los casos. En resumen las actuales vías de acceso a los cálculos con las consiguientes posibilidades terapéuticas son:

*Litotricia Extracorpórea ( 86 % de los casos).
*Litotricia Intracorpórea, con dos modalidades: Percutánea y Endoscópica ( 13 % de los casos).
*Litotomía quirúrgica a cielo abierto ( 1 % de los casos).